El plan que casi me pierdo: paseo en barco por París de noche
Hablo de dar un paseo en barco por París de noche y contemplar la belleza de los 35 puentes que cruzan el Sena. Verlos iluminados, con sus reflejos sobre el agua, es una de esas postales que se te quedan grabadas.
El libro que me “llevó” al Sena sin salir de casa
Aun así, descubrí esa magia desde casa cuando compré y empecé a hojear El resplandor de París: Los puentes de París de noche, de Gary Zuercher.
Según cuenta el propio autor, tras sobreexponer una toma por accidente, se dio cuenta de lo espectacular que era el flujo de luces sobre los puentes con el fondo oscuro de la ciudad. A partir de ahí, pasó los siguientes cinco años fotografiando los puentes de París entre medianoche y las 2–3 a.m., cuando casi no había tráfico ni peatones que interfirieran. El resultado es impresionante.
Historias increíbles de los puentes del Sena
Lo que hace aún más especial el libro es que Zuercher no se limita a fotografiar: también investiga la historia y narra detalles fascinantes de cada puente (incluyendo algunos que, según relata, fueron cruzados por Julio César).
- En la Edad Media, se llegaron a construir casas y tiendas sobre ciertos puentes.
- Uno de ellos llegó a albergar un auténtico “festival” con acróbatas, tragafuegos y músicos… incluso “sacamuelas”.
- En otro, había una cabina de cambio de moneda en uno de sus extremos.
- Y también aparecen episodios más dramáticos: como el relato de un puente alcanzado por un avión de combate, con consecuencias trágicas (tal y como se describe en el libro).
Por qué estas fotos son diferentes
Durante ese periodo de cinco años, Zuercher salió noche tras noche a capturar imágenes evocadoras de los puentes del Sena. Con un ojo artístico muy fino y técnica fotográfica sólida, creó fotografías en blanco y negro ricas en detalles, con una calidad clara y luminosa.
Lo mejor: no hay aglomeraciones, ni tráfico que distraiga. Nada tapa la fuerza de las estructuras, su romanticismo y su simbolismo. El blanco y negro hace que brillen los detalles: elementos arquitectónicos, esculturas, edificios cercanos, árboles en la ribera y farolas que dibujan caminos de luz sobre el agua.
El autor divide su tiempo entre París y Washington, DC, junto a su esposa Dominique (francesa).
Mi recomendación final
Compré el libro solo para dejarlo bonito en una mesa… pero empecé a leerlo y no pude parar. Hay tanta historia y tanto París ahí dentro que es muchísimo más que un simple “libro de café”.
Lo recomiendo de verdad, pero con una condición: no lo dejes solo de adorno. Léelo y disfruta cada página.
Y si te apetece llevarte la experiencia al siguiente nivel, hay un detalle que cambia por completo el paseo: elegir bien la hora y la ruta. En general, cuanto más tarde, menos gente y más “París para ti”, con el Sena tranquilo y los puentes luciendo como si fueran un decorado. Si puedes, busca un recorrido que pase por zonas clave como el entorno de Notre-Dame, el Pont Alexandre III y la Torre Eiffel, porque la combinación de luces, reflejos y silencio nocturno es pura magia. Y un consejo rápido: si vas a hacer fotos, apoya el móvil o la cámara en una barandilla para evitar movimiento y disfruta primero con los ojos; las mejores postales suelen ser las que se quedan en la memoria.
Para organizar tu viaje y descubrir experiencias como esta, entra en Traveo y empieza a planificarlo hoy mismo.

