Ámsterdam y el arenque: Historia de un bocado delicioso
Se dice que Ámsterdam se construyó sobre dos pilares: la cerveza y los arenques. Aunque la industria cervecera se ha transformado en gigantes como Heineken y Amstel, el humilde arenque sigue siendo un pilar fundamental de la vida y la cultura de la ciudad. Si planeas una escapada a la capital holandesa, probar este pescado no es una opción, es una obligación. Es una experiencia que te conecta directamente con el alma de sus calles y canales.
En Traveo, creemos que la gastronomía es una puerta de entrada a la historia de un lugar. Por eso, queremos llevarte en un viaje para descubrir por qué este pequeño pez plateado es tan importante para Ámsterdam. Desde su fascinante folklore hasta los rituales para comerlo, prepárate para entender y saborear uno de los bocados más auténticos de los Países Bajos.
El ritual de comer arenque como un verdadero holandés
Para los viajeros que visitan Ámsterdam, probar el arenque joven, conocido como maatjesharing, es toda una ceremonia. La forma tradicional de comerlo es sujetándolo por la cola, inclinar la cabeza hacia atrás y bajarlo directamente a la boca. ¡Casi como un tragasables culinario! Aunque no te preocupes, también puedes pedirlo cortado en trozos y servido con cebolla picada y pepinillos.
Este pescado tiene un folklore fascinante. Cada año, la primera barrica de la nueva captura (la temporada oficial comienza el 31 de mayo) se subasta para una buena causa, aunque simbólicamente se dice que pertenece a la realeza. Es un evento que marca el inicio de una de las épocas más esperadas por los amantes de la gastronomía local.
El secreto del ‘Maatje’: Un sabor único
El nombre de la captura de la nueva temporada, maatjesharing, proviene del holandés maagdekensharing, que significa «arenque virgen». Los maatjes son los peces jóvenes que aún no han desovado, lo que les confiere una textura tierna y un contenido de grasa perfecto, en torno al 16%.
El proceso para lograr su sabor distintivo es un arte perfeccionado durante siglos. Justo después de ser capturados, los peces se evisceran, pero se deja una parte del páncreas. Este órgano contiene una enzima natural que madura el pescado y le da ese sabor suave y ligeramente salado tan característico. Posteriormente, se congelan en salmuera dentro de barricas de roble. Cada paso de este meticuloso proceso añade una nueva dimensión a un sabor que no se parece a ningún otro. Para más detalles sobre este proceso, puedes consultar la guía de la Oficina de Turismo de Holanda.
Una industria que forjó una nación
La importancia del arenque para Ámsterdam y los Países Bajos no es una exageración. Durante el siglo XVI, se estima que más del 20% de la población holandesa trabajaba de alguna forma en la industria del arenque. Tradicionalmente, los barcos zarpaban del puerto de Scheveningen, cerca de La Haya, que llegó a ser el puerto de arenques más grande de Europa con hasta 2.000 barcos.
Hoy en día, aunque gran parte de la pesca se ha desplazado a aguas danesas, la comercialización y el procesamiento siguen siendo un comercio predominantemente holandés. Los bancos de arenques han cambiado sus rutas, pero la tradición y la pasión por este pescado permanecen intactas en el corazón de Ámsterdam.
Las distintas temporadas del arenque
No todos los arenques son iguales. Su sabor y textura varían mucho según la época del año en que se capturen:
- Maatjesharing (mayo-junio): Es la temporada estrella. El pescado es joven, tierno y con el punto justo de grasa, lo que lo hace perfecto para comer crudo.
- Volle haring (verano e invierno): Capturado durante la época de desove, este arenque es más graso y tiene un sabor más intenso.
- Ijle haring (septiembre-octubre): Es el pescado que ya ha desovado. Es notablemente menos graso y tiene una textura más firme.
Además de crudo, el arenque se disfruta de muchas otras formas: frito (kibbeling), encurtido en vinagre (zure haring), o ahumado (gerookte haring), similar a los arenques ahumados que se consumen en otras partes de Europa.
Innovaciones históricas: Calidad y encurtido
La industria del arenque en Ámsterdam fue pionera en control de calidad. El pescado se empaquetaba en cajas de madera selladas con un anillo de hierro quemado en la tapa, una marca que garantizaba su origen y frescura. Se dice que de esta práctica deriva la palabra neerlandesa para arenque, haring.
Otra innovación holandesa que cambió el mundo fue el método de conservación en salmuera. Este proceso fue inventado por Willem Beukelsz, un pescador del siglo XIV. Su apellido, de alguna manera, se transformó en la palabra pekelen, que luego derivó en el inglés pickle (encurtido). Un dato curioso que demuestra la enorme influencia de esta industria.
Disfruta del sabor de Ámsterdam
Es raro poder decir que una ciudad se fundó sobre un pez, pero el arenque desempeñó ese papel crucial en la historia y prosperidad de Ámsterdam. Este pescado, además de delicioso, es una fuente muy saludable de vitaminas y ácidos grasos omega-3.
Así que, en tu próxima escapada a la capital de los canales, no dudes en acercarte a uno de los muchos haringhandels (puestos de arenque) que encontrarás por toda la ciudad. Pide un broodje haring (bocadillo de arenque) o atrévete a comerlo al estilo tradicional. No solo disfrutarás del sabor favorito de la ciudad, sino que también estarás conectando con siglos de historia. Puedes encontrar los mejores puestos recomendados en guías como I amsterdam. ¡Viaja con Traveo!

